Al inicio de la ruta, en el momento en que dejamos la carretera N-232,
nos incorporamos por unos escasos metros a una pista de tierra de cierta
anchura, pero no lo hacemos por la puerta metálica de la propia pista,
si no por un paso habilitado a tal fin unos 50 metros más arriba, entre
dos postes de madera que están en el tramo de carretera antigua en
desuso.

Es probable que veamos vacas negras, (raza avileña). NO son bravas, aunque lo parezcan.